En 1998 se inicia el Servicio de Oncología Pediátrica, en el Instituto Oncológico del Oriente Boliviano (IOOB), con la incorporación de una pediatra oncóloga. Previa a esta nueva situación, los niños eran atendidos por un hematólogo de adultos. Existía una sala de hospitalización con cuatro camas donde eran ingresados los niños, no existiendo un Servicio de Pediatría como tal.
En cuanto al número de pacientes que acudieron al Servicio de Pediatría tenemos los siguientes datos:

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1998 |
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35 |
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1999 |
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49 |
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2000 |
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74 |
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2001 |
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91 |
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2002 |
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80 |
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2003 |
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70 |
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2004 |
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77 |
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2005 |
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59 |
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2006 |
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78 |
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El aumento de casos no puede ser atribuido a un aumento de la patología neoplástica ya que la incidencia de la misma mantiene cifras anuales similares y sólo varían durante décadas. Más bien esta tendencia al aumento de enfermos nuevos se debería al conocimiento en la sociedad de la posibilidad de un servicio con atención médica reglada y gratuita, al menos en lo que al costo de los medicamentos se refiere. Asimismo, al tenerse conocimeinto de la existencia de un servicio de Pediatría oncológica, hay mayor derivación de pacientes desde otros centros.
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Hasta el año 98 el índice de abandono del tratamiento era del 67%. En el año 98 el abandono descendió a un 5% y en el año 99 el abandono llegó a 0% gracias a las aportaciones gratuitas de fármacos. En el 2000 el abandono terapéutico ascendió al 8%, tal vez debido a la crisis económica tan grave que vivió el país. En el año 2001 el abandono descendió, nuevamente, y se situó en un 3,9%. En el 2002 el abandono fue de un 5%, en el 2003 del 7,8%, en 2004 del 3,3%, en 2005 del 9% y en 2006 del 11%. Por lo que se incrementaron los esfuerzos para conocer las causas del abandono y así ayudar a evitarlas. Serán difíciles de reducir, pues ya influyen factores no solo económicos y si de otra índole como cultura, deterioro familiar, etc... |